El Barça aún no ha terminado su temporada, pero en la mesa del futuro entrenador del equipo, Tito Vilanova, ya se acumulan las carpetas de trabajo. Son los deberes del sucesor de Pep Guardiola, que afronta un reto tan apasionante como complicado, el de mantener el nivel de un equipo ganador y capaz de convertirse en una auténtica referencia mundial.
Para ello, debe asumir varios frentes abiertos, tanto en el capítulo de altas y bajas como a la hora de reorganizar las normas del vestuario, acabar de perfilar su cuerpo técnico, decidir cuánto durará su contrato y aclarar cuál será su rol más allá del césped y cuánta carga institucional asumirá en su día a día y en sus ruedas de prensa. En definitiva, una lista de tareas pendientes que será fundamental para configurar el Barça `post-Pep¿.
En primer lugar, Vilanova deberá reunirse con sus jugadores para definir las reglas que regirán en el vestuario a partir de la próxima pretemporada. Será un encuentro para aclarar qué aspectos cambiarán y cuáles permanecerán invariables con respecto a la `era Guardiola¿, una manera de sentar las bases de la temporada, de calibrar el estado de ánimo de la plantilla, comprobar su grado de compromiso y pulsar la ilusión con la que los jugadores afrontan esta nueva etapa.
Tres días después de la final de la Copa del Rey, el 28 de mayo, Vilanova tiene previsto sentarse con Andoni Zubizarreta para empezar a discutir la planificación de la plantilla, qué jugadores podrían salir del equipo y qué puestos habrá que reforzar. Aunque Zubizarreta y Vilanova ya piensan en la próxima temporada, el sentido común invita a aplazar cualquier decisión hasta pasada la final de Copa del Rey ante el Athletic, el último partido de Guardiola como entrenador del Barça.
Varios nombres estarán sobre la mesa del entrenador y del director deportivo a la hora de estudiar las posibles bajas: los casos de Dani Alves, Gerard Piqué y Pedro Rodríguez podrían calibrarse como candidatos a abandonar el Barça, en función de la opinión de Vilanova, que podría tomar un camino similar al que siguió Guardiola en su toma de posesión, cuando decidió prescindir sin demasiados miramientos de Ronaldinho, Deco y Eto¿o, aunque el delantero camerunés aguantó una temporada más.
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