lunes, 12 de marzo de 2012

Dos penaltis y una expulsión menos


El debut blaugrana de Del Cerro Grande no tendrá mayores secuelas. El 0-2 del marcador final zanjará cualquier debate sobre el encuentro y la actuación del colegiado de turno. Sin embargo, para no faltar a la costumbre, la comitiva blaugrana se despidió de Santander acusando la sensación que el árbitro no estuvo a la altura de las circunstancias y fue demasiado blando en la aplicación del reglamento.
La estadística final refleja que el Racing fue sancionado con 20 faltas y sus futbolistas fueron penalizados con seis cartulinas amarillas. Datos que no pueden mitigar la dureza con la que se emplearon varios jugadores de la escuadra cántabra. Empezando por Babaca. El delantero realizó una entrada escalofriante sobre el tobillo de Sergio Busquets en el minuto 23 que hubiera merecida la tarjeta roja directa. Del Cerro Grande acusó la presión y se mostró de lo más tibio. Hubo más entradas que perfectamente hubieran podido tener consecuencias y dejar a los de Alvaro Cervera en inferioridad numérica. No fue posible.
Pero el gran centro de atención estuvo siempre el área de los santanderinos. Entre penaltis no decretados y penaltis sí señalados, la `zona caliente¿ del Racing acaparó todo tipo de protagonismo.
En el minuto 17, Sergio Busquets recibió unos de esos abrazos `cariñosos¿ a la salida de un saque de esquina que acabaron con su cuerpo sobre el maltrecho césped cántabro. Las imágenes televisivas no dejan lugar a ninguna duda. La segunda pena máxima ignorada llegó en el minuto 68 y tuvo a Andrés Iniesta como víctima propiciatoria. Una vez más, nada que señalar.
Con independencia de que la actuación arbitral no perjudicara el destino final de los tres puntos en la clasificación, lo que quedó constancia en Santander es la enorme permisividad con la que se emplean los rivales cada vez que tienen que frenar las acometidas blaugrana. Seis tarjetas fueron muy pocas

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