Punk y Bryan no perdieron el tiempo en tomar ventaja de la estipulación del combate: sin descalificaciones, llevando la lucha fuera del ring en cuestión de segundos e intercambiando poderosos golpes en el pecho antes de subir de nuevo al ring y desatar un aluvión de patadas a las piernas del rival.
Bryan cogió ventaja, tumbando a Punk con varias de esas patadas con su firma (y gritando "¡SÍ!" con cada ataque) y pateando en varias ocasiones al campeón caído en la espalda, combinándolo con maniobras de rendición para debilitar a Punk desde el principio. Pero el campeón respondió con rapidez, tirando a Bryan en el exterior del ring. A partir de ahí, la batalla se trasladó hasta la rampa de entrada, donde Punk estrelló a Bryan contra la barandilla, dejándole con la cabeza en otra parte. Ahí fue donde las cosas se pusieron interesantes.
Mientras Bryan y Punk volvían al ring, AJ se encaramó a las cuerdas para no perderse nada, pero pronto se encontró en el aire después de que Bryan empujó a Punk contra las cuerdas y el campeón la golpeara con el codo, estrellándose contra el suelo y necesitando un árbitro sustituto. Bryan se aprovechó de la distracción de Punk preguntando por el estado de salud de AJ, atacando al campeón con un rodillazo volador. Bryan atrapó entonces a Punk en la escalera de acero que da acceso al ring y volvió a patear al campeón acorralado, enviándolo cerca de la mesa de retransmisión.
Un aluvión ofensivo de Punk dejó a Bryan tocado antes de que los aficionados comenzaran a cantar "Queremos mesas" a los dos luchadores. Punk, siempre la voz de los sin voz, las buscó, pero Bryan se hizo rápidamente con un palo de kendo que sacó de debajo del ring y persiguió a Punk de nuevo hasta el ring con él. Punk desarmó rápidamente a Bryan, pero el "Hombre ¡Sí!" se recuperó, contrarrestando el salto de Punk desde las cuerdas con un ataque feroz a su estómago y pateando a su rival como si fuera una piedra.
Fue entonces cuando Daniel Bryan canalizó toda su agresividad, golpeando a Punk por la espalda con el palo de kendo casi dos minutos y, momentáneamente, dejando la pelea vista para sentencia.
Por supuesto, CM Punk se recuperó y atacó con una oleada de sus movimientos, un rompe-cuellos seguido de un rodillazo en la cara. Con Bryan momentáneamente derribado, Punk amenazó con el 'Go to Sleep', pero Bryan respondió para que la cuenta del árbitro no pasara de dos y de pasó lanzó una patada a la cabeza que dejó a Punk KO sobre la lona. Bryan trató de golpear con una tabla de surf, pero Punk se escapó de sus garras y atizó a Bryan con el palo kendo. El aspirante se recuperó, tumbando a Punk con un 'Superplex' desde la tercera cuerda que dejó a ambos competidores casi KO. Y ahí es cuando realmente las cosas se pusieron interesantes.
AJ salió de la zona de vestuarios, despidió al árbitro sustituto y saltó entre los dos luchadores caídos antes de salir del ring y coger una silla de acero. Después de pensarse a quién iba a golpear con la silla, AJ la dejó en el centro del ring para que Punk y Bryan lucharan otra vez. El aspirante atizó a su rival, pero la cuenta no pasó de dos. Lo siguiente que hizo Bryan fue rogar a AJ que contara hasta tres la próxima vez que tuviera la espalda de Punk sobre la lona.
La acción era de ida y vuelta. Punk atacó con la silla de acero, pero AJ la había bloqueado. Después fue Bryan el que buscó el palo de Kendo, pero de nuevo AJ evitó la masacre. El campeón intentó un codazo volador, pero se encontró la silla de acero en su camino. Bryan casi conquistó la victoria, encerrando a Punk en el "Cerrojo ¡Sí!" con la ayuda del palo de kendo, hasta que Punk contrarrestó el ataque con un GTS, pero sólo fue capaz de llegar a la cuenta de dos, lanzando a AJ una mirada igualmente significativa como la de Bryan momentos antes.
Y entonces, Punk cogió la mesa. La superestrella de las cosas bien hechas la colocó cerca del esquinero, que fue donde prosiguió la batalla. Ambos estuvieron a punto de volar pero fue finalmente Punk quien se impuso finalmente ejecutando un back superplex sobre Brian que fue definitivo. AJ, en un estado melancólico extraño, contó hasta tres y acabó con las esperanzas de Bryan de lograr el Campeonato. Después, uno lo celebró y el otro se quedó roto por el dolor, pero ninguno de los dos hizo caso a la Diva.
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